LOS 22 GRANDES DE LA PINTURA Y ESCULTURA EN GALICIA:
Agradecemos la información que nos envían y la transcribimos a continuación:
PINTORES
FERNANDO ALVAREZ DE SOTOMAYOR
SERAFÍN AVENDAÑO
JOSÉ FRAU RUIZ
CONSTANTINO GRANDIO
URBANO LUGRIS GONZÁLEZ
FRANCISCO LLORENS DIAZ
CARMEN RODRÍGUEZ DE LEGÍSIMA
MANUEL TORRES MARTÍNEZ
DIEGO DE GIRÁLDEZ
JOSÉ OTERO ABELEDO “LAXEIRO”
MANUEL COLMEIRO GUIMARÁS
JORGE CASTILLO CASALDERREY
ÁNGEL SEVILLANO ESTREMERA
ARTURO SOUTO FEIJOO
EUGENIO GRANEL
ESCULTORES
LUIS CONS PAZOS
XOSE EIROA BARRAL
ACISCLO MANZANO
SILVERIO RIVAS
JESÚS VALVERDE ALONSO
MANUEL FERREIRO BADÍA
FRANCISCO LEIRO LOIS
El arte gallego y sus artistas. Desde GALICIA ARTE trataremos de dar a conocer y difundir la obra, sólo, de los más destacados artistas gallegos contemporáneos y de algunos de otros ámbitos geográficos. En GALICIA ARTE hemos diferenciado la popularidad local o sectorial de algún/os artistas, de la valía artística integral y de la proyección internacional. Por ese motivo en esta página no estarán todos los artistas gallegos, pero los que estén serán los grandes del Siglo XX / XXI.
sábado, 2 de febrero de 2008
FERNANDO ALVAREZ DE SOTOMAYOR
ALVAREZ DE SOTOMAYOR, FERNANDO
Nacionalidad: España
El Ferrol 1875 - Madrid 1960
Alvarez de Sotomayor estudió el bachillerato en el Real Colegio agustino del Escorial. Intentó seguir varias carreras, dedicándose finalmente por completo a la pintura. En Madrid fue discípulo de Manuel Domínguez (mediados del Siglo XIX) que fue uno de los mejores fresquistas de la Escuela Madrileña. A los 24 años consiguió una pensión para ir a Roma por su cuadro La Familia del Anarquista el día de la Ejecución. Viajó por Italia, Francia, Bélgica y Holanda. En 1907 mostró su obra en la Exposición de Arte de Barcelona. Se trasladó a Chile donde permaneció hasta 1911 ocupando la Cátedra de Colorido y Composición en la Escuela de Bellas Artes de la que poco después fue nombrado director general. Cuando vuelve a España en 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona y fue nombrado director del Museo del Prado y pintor de cámara a finales del reinado de Alfonso XIII. En 1953 fue elegido director de la Real Academia de San Fernando. Alvarez de Sotomayor cultivó en un primer momento el tema mitológico, realizando después cuadros de género y retratos. Su sentido de la composición y el color eran muy del gusto de las clases dominantes de su momento, que le recompensaron con muchos premios. Algunas de sus obras más importantes fueron Orfeo perseguido por las Bacantes y el Rapto de Europa.
Nacionalidad: España
El Ferrol 1875 - Madrid 1960
Alvarez de Sotomayor estudió el bachillerato en el Real Colegio agustino del Escorial. Intentó seguir varias carreras, dedicándose finalmente por completo a la pintura. En Madrid fue discípulo de Manuel Domínguez (mediados del Siglo XIX) que fue uno de los mejores fresquistas de la Escuela Madrileña. A los 24 años consiguió una pensión para ir a Roma por su cuadro La Familia del Anarquista el día de la Ejecución. Viajó por Italia, Francia, Bélgica y Holanda. En 1907 mostró su obra en la Exposición de Arte de Barcelona. Se trasladó a Chile donde permaneció hasta 1911 ocupando la Cátedra de Colorido y Composición en la Escuela de Bellas Artes de la que poco después fue nombrado director general. Cuando vuelve a España en 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona y fue nombrado director del Museo del Prado y pintor de cámara a finales del reinado de Alfonso XIII. En 1953 fue elegido director de la Real Academia de San Fernando. Alvarez de Sotomayor cultivó en un primer momento el tema mitológico, realizando después cuadros de género y retratos. Su sentido de la composición y el color eran muy del gusto de las clases dominantes de su momento, que le recompensaron con muchos premios. Algunas de sus obras más importantes fueron Orfeo perseguido por las Bacantes y el Rapto de Europa.
SERAFÍN AVENDAÑO MARTÍNEZ
SERAFÍN AVENDAÑO MARTÍNEZ
Serafín Avendaño Martínez nace en Vigo en 1838. A muy temprana edad, con su hermano Teodomiro, se traslada a Madrid. Es discípulo de Esquível y de Villaamil. Vivamente apasionado por la luz, el vigués se sitúa en el campo con el caballete, para captar directamente la realidad no desde las formas estrictas, sino desde el cromatismo.
Fue un ejemplo del preimpresionismo de la pintura gallega. De lento pero firme reconocimiento internacional en la actualidad, si bien en vida gozó de considerable prestigio, especialmente en Italia, donde residió largos años.
Comienza muy joven a conseguir galardones, ya que en 1858 alcanza medalla de plata en la Exposición de Galicia, con una acuarela todavía anecdótica, titulada «A miña tristura». Su pintura parte de la escuela paisajística creada por el belga Carlos de Haes, aunque pronto se separa de sus modos un tanto preciosistas y fríos.
La posición económica familiar de Avendaño le permite viajar por el mundo. En la década de los sesenta conoce Estados Unidos, donde se hacen famosos sus cuadros con la impresión de los torrentes fluviales de las cataratas del Niágara. Vija también a Inglaterra, Francia y Suiza. Compitiendo con Martín Rico, alcanza pensión para Roma. En 1864 consigue tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, galardón que repite en 1892, y la segunda en 1899, compartiéndola con otro gallego prematuramente fallecido, Jenaro Carreró.
Sus correrías por Europa le llevan a establecerse en Italia a partir de 1876. Allí reside hasta finales de la centuria, integrándose en la escuela paisajística de Rivara, en la que ejerce notable influencia.
Su fama le lleva a conseguir distinciones de la Corona belga y la amistad íntima del gran compositor Giuseppe Verdi, en cuya finca «La Traviatta» pasa temporadas de trabajo y relaciones cordiales.
De cuando en cuando, regresa a España, para participar en certámenes y mostrar su obra. En Vigo trabaja en la finca familiar de Bellavista, en el arranque de la barriada de Teis. Los últimos años de su vida los pasa en Valladolid, donde le llega la muerte en plena guerra Europea. Su prestigio le llevó a formar parte del jurado de exposiciones nacionales, y a colaborar en la revista «Blanco y Negro», a partir del año 1893 y hasta 1911.
En Italia se organizan numerosas exposiciones póstumas de sus obras, desde 1930 a 1990, en Roma, Turín, Génova y Milán. En Espña se le dedica atención a partir de 1940, cuando el Museo de Pontevedra, por iniciativa del maestro Xosé Filgueira Valverde, organiza la muestra titulada Enrique Campo y sus precedente.
Fallece en Valladolid en 1916.
Serafín Avendaño Martínez nace en Vigo en 1838. A muy temprana edad, con su hermano Teodomiro, se traslada a Madrid. Es discípulo de Esquível y de Villaamil. Vivamente apasionado por la luz, el vigués se sitúa en el campo con el caballete, para captar directamente la realidad no desde las formas estrictas, sino desde el cromatismo.
Fue un ejemplo del preimpresionismo de la pintura gallega. De lento pero firme reconocimiento internacional en la actualidad, si bien en vida gozó de considerable prestigio, especialmente en Italia, donde residió largos años.
Comienza muy joven a conseguir galardones, ya que en 1858 alcanza medalla de plata en la Exposición de Galicia, con una acuarela todavía anecdótica, titulada «A miña tristura». Su pintura parte de la escuela paisajística creada por el belga Carlos de Haes, aunque pronto se separa de sus modos un tanto preciosistas y fríos.
La posición económica familiar de Avendaño le permite viajar por el mundo. En la década de los sesenta conoce Estados Unidos, donde se hacen famosos sus cuadros con la impresión de los torrentes fluviales de las cataratas del Niágara. Vija también a Inglaterra, Francia y Suiza. Compitiendo con Martín Rico, alcanza pensión para Roma. En 1864 consigue tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, galardón que repite en 1892, y la segunda en 1899, compartiéndola con otro gallego prematuramente fallecido, Jenaro Carreró.
Sus correrías por Europa le llevan a establecerse en Italia a partir de 1876. Allí reside hasta finales de la centuria, integrándose en la escuela paisajística de Rivara, en la que ejerce notable influencia.
Su fama le lleva a conseguir distinciones de la Corona belga y la amistad íntima del gran compositor Giuseppe Verdi, en cuya finca «La Traviatta» pasa temporadas de trabajo y relaciones cordiales.
De cuando en cuando, regresa a España, para participar en certámenes y mostrar su obra. En Vigo trabaja en la finca familiar de Bellavista, en el arranque de la barriada de Teis. Los últimos años de su vida los pasa en Valladolid, donde le llega la muerte en plena guerra Europea. Su prestigio le llevó a formar parte del jurado de exposiciones nacionales, y a colaborar en la revista «Blanco y Negro», a partir del año 1893 y hasta 1911.
En Italia se organizan numerosas exposiciones póstumas de sus obras, desde 1930 a 1990, en Roma, Turín, Génova y Milán. En Espña se le dedica atención a partir de 1940, cuando el Museo de Pontevedra, por iniciativa del maestro Xosé Filgueira Valverde, organiza la muestra titulada Enrique Campo y sus precedente.
Fallece en Valladolid en 1916.
JOSÉ FRAU RUIZ
JOSÉ FRAU RUIZ
José Frau Ruiz nació en Vigo, el 15 de mayo de 1898, en el desaparecido cuartel que la Guardia Civil, sección de Fronteras, tuvo en la calle Magallanes, semi esquina a María Berdiales, junto al también derruido Cinema Radio, ya que su padre pertenecía a dicho cuerpo y tenía vivienda en el cuartel.
La primera infancia del futuro pintor transcurre en nuestra ciudad. El nos contaba que los rosas inefables de sus paisajes eran los que veía al amanecer, contemplando la bahía, en el descampado que después sería la Plaza de Portugal.
Deambuló por España. Republicano fiel, hubo de exiliarse al concluir la guerra civil. En México transcurrieron años importantes de su creación, hasta que regresó a España y se estableció en Olmeda de las Fuentes, pueblo de Guadalajara hoy famoso por ser residencia de varios artistas notables. Ganó primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, preciadísimo galardón que su hija Elena regaló al museo de Castrelos, complementando la serie de obras que donó su padre y que constituyen sala monográfica.
Hace algún tiempo pedimos para él una calle en la ciudad, y la tiene, una lateral de la Comisaría de López Mora.
El Concello le dedicó una muestra antológica en la Casa das Artes, pero bien merece Frau una monografía amplia, que complemente las relativamente reducidas que, repetidamente, hemos escrito sobre su vida y obra.
La pintura de José Frau es personal e inconfundible. De recia materia y lirismo irrenunciable, sencilla y como elemental, podría ilustrar la mejor poesía de Juan Ramón Jiménez. El famoso «Platero» del poeta andaluz se encontraría a gusto trotando por los ámbitos ideales creados por el artista vigués, quien, acaso, pensó en el inmortal asnillo literario para algunos de sus cuadros.
Frau era alto, recio pero no corpulento. Rostro alargado, cabello liso, canoso, manos grandes y hablar pausado, jamás levantaba la voz. No gesticulaba, y menos aún, presumía nunca de su talento.
José Frau Ruiz nació en Vigo, el 15 de mayo de 1898, en el desaparecido cuartel que la Guardia Civil, sección de Fronteras, tuvo en la calle Magallanes, semi esquina a María Berdiales, junto al también derruido Cinema Radio, ya que su padre pertenecía a dicho cuerpo y tenía vivienda en el cuartel.
La primera infancia del futuro pintor transcurre en nuestra ciudad. El nos contaba que los rosas inefables de sus paisajes eran los que veía al amanecer, contemplando la bahía, en el descampado que después sería la Plaza de Portugal.
Deambuló por España. Republicano fiel, hubo de exiliarse al concluir la guerra civil. En México transcurrieron años importantes de su creación, hasta que regresó a España y se estableció en Olmeda de las Fuentes, pueblo de Guadalajara hoy famoso por ser residencia de varios artistas notables. Ganó primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, preciadísimo galardón que su hija Elena regaló al museo de Castrelos, complementando la serie de obras que donó su padre y que constituyen sala monográfica.
Hace algún tiempo pedimos para él una calle en la ciudad, y la tiene, una lateral de la Comisaría de López Mora.
El Concello le dedicó una muestra antológica en la Casa das Artes, pero bien merece Frau una monografía amplia, que complemente las relativamente reducidas que, repetidamente, hemos escrito sobre su vida y obra.
La pintura de José Frau es personal e inconfundible. De recia materia y lirismo irrenunciable, sencilla y como elemental, podría ilustrar la mejor poesía de Juan Ramón Jiménez. El famoso «Platero» del poeta andaluz se encontraría a gusto trotando por los ámbitos ideales creados por el artista vigués, quien, acaso, pensó en el inmortal asnillo literario para algunos de sus cuadros.
Frau era alto, recio pero no corpulento. Rostro alargado, cabello liso, canoso, manos grandes y hablar pausado, jamás levantaba la voz. No gesticulaba, y menos aún, presumía nunca de su talento.
CONSTANTINO GRANDÍO LÓPEZ
CONSTANTINO GRANDÍO LÓPEZ (1925-1977)
Máis coñecido como Tino Grandío, foi un pintor que naceu no ano 1925 na parroquia de Lousada. Os seus primeiros estímulos recíbeos dun industrial parente seu, gran coleccionista de pintura e animador de empresas artísticas. Cunha pensión da Deputación Provincial de Lugo, instálase en Madrid e intégrase no grupo da Escola de Madrid que fomenta as tertulias do Café Gijón, onde a presenza do mozo galego é constante xunto con Díaz Caneja, Cristino Mallo e Francisco Arias, entre outros.
Foi un pintor moi premiado dende que era moi novo, xa que no ano 1944 obtivo o Provincial de Lugo, que repite nove anos máis tarde en escultura. Nas nacionais de Belas Artes escalou todos os postos: terceira medalla en 1959, segunda en 1961 e primeira en 1965. Foi tamén gran premio da Dirección Xeral de Belas Artes e da bolsa March, en 1965. Un ano despois foi gran premio e medalla de honra na primeira Bienal galega, galardón que repetiu en Marbella en 1971, logo de recibir o disputado premio Repesa en 1968, ata entón o mellor dotado economicamente de España, por unha interpretación libre da "Venus do espello" de Velázquez.
Comenzou a expor en 1957, cunha mostra que lle deu notoriedade, na Dirección Xeral de Belas Artes, en Madrid. Despois, as súas mostras sucedéronse en toda España e en París, Nova York, Suíza, Alemaña e Sudamérica. Foi designado socio de honra do Círculo de Belas Artes de Madrid. A súa obra figura no Museo de Arte Contemporánea de Madrid, en case todos os de España e en numerosos de Europa e América.
Nos comezos da súa etapa madrileña vestía atavío folclórico e sempre tocou a gaita, dedicación que consideraba inexcusable como fonte de inspiración. Debuxaba dun modo inclasificable. Algúns dos seus cadros, como o retrato do Xeneral Franco, por suposto que imaxinario, son xa historia da pintura contemporánea e da historia de España.
A pintura de Grandío é difícil de definir. Agás contadas excepcións, é case monocromático e abundan os grises con brancos e algún negro atenuado. As súas composicións de figuras con siluetas, apenas perfiladas, sobre as que mancha con materia moi tinguida, ocasinalmente grosa.
Máis coñecido como Tino Grandío, foi un pintor que naceu no ano 1925 na parroquia de Lousada. Os seus primeiros estímulos recíbeos dun industrial parente seu, gran coleccionista de pintura e animador de empresas artísticas. Cunha pensión da Deputación Provincial de Lugo, instálase en Madrid e intégrase no grupo da Escola de Madrid que fomenta as tertulias do Café Gijón, onde a presenza do mozo galego é constante xunto con Díaz Caneja, Cristino Mallo e Francisco Arias, entre outros.
Foi un pintor moi premiado dende que era moi novo, xa que no ano 1944 obtivo o Provincial de Lugo, que repite nove anos máis tarde en escultura. Nas nacionais de Belas Artes escalou todos os postos: terceira medalla en 1959, segunda en 1961 e primeira en 1965. Foi tamén gran premio da Dirección Xeral de Belas Artes e da bolsa March, en 1965. Un ano despois foi gran premio e medalla de honra na primeira Bienal galega, galardón que repetiu en Marbella en 1971, logo de recibir o disputado premio Repesa en 1968, ata entón o mellor dotado economicamente de España, por unha interpretación libre da "Venus do espello" de Velázquez.
Comenzou a expor en 1957, cunha mostra que lle deu notoriedade, na Dirección Xeral de Belas Artes, en Madrid. Despois, as súas mostras sucedéronse en toda España e en París, Nova York, Suíza, Alemaña e Sudamérica. Foi designado socio de honra do Círculo de Belas Artes de Madrid. A súa obra figura no Museo de Arte Contemporánea de Madrid, en case todos os de España e en numerosos de Europa e América.
Nos comezos da súa etapa madrileña vestía atavío folclórico e sempre tocou a gaita, dedicación que consideraba inexcusable como fonte de inspiración. Debuxaba dun modo inclasificable. Algúns dos seus cadros, como o retrato do Xeneral Franco, por suposto que imaxinario, son xa historia da pintura contemporánea e da historia de España.
A pintura de Grandío é difícil de definir. Agás contadas excepcións, é case monocromático e abundan os grises con brancos e algún negro atenuado. As súas composicións de figuras con siluetas, apenas perfiladas, sobre as que mancha con materia moi tinguida, ocasinalmente grosa.
URBANO LUGRÍS GONZÁLEZ
URBANO LUGRÍS GONZÁLEZ 1908 (23 de diciembre de 1973)
Lugar de nacimiento: A Coruña
OBRAS REALIZADAS:
Antes de 1936 había colaborado en las Misiones Pedagógicas con Rafael Dieste, haciendo guiñol y escenografía. Sus primeras exposiciones datan de los años cuarenta. En 1949, hizo una exposición en la sala "Macarrón" (Madrid) y dos años más tarde comenzó una época de gran actividad y decisiva en su creación. Pintó el Tríptico de las lamentaciones, que puede ser considerada como una de sus obras maestras. En 1952, realizó dos ilustraciones para el libro de poemas El vagabundo de Luz Pozo Garza. Además de su importante colaboración en la revista coruñesa "Atlántida", con numerosas ilustraciones y dibujos, estos son algunos de los títulos más importantes de Urbano Lugrís: Sonata, Paisaje con fiesta, Cormoranes, Fondo marino, Virgen del Cristal, Torre de Hércules, Pez, Nieve en el puerto, Homaxe aos músicos do mar, Habitación de un marino viejo, El anticuario, Conchas marinas, Caballo marino, Ramo marino, etc. Además, realizó murales para la cofradía de pescadores de Malpica (A Coruña) y decoró tabernas, restaurantes y el Instituto de Cultura Hispánica.
OTROS DATOS DE INTERÉS:
La Asociación de la Prensa de A Coruña celebró una exposición homenaje en octubre de 1975. También rindieron homenaje a Urbano Lugrís y a su obra la sala "Giannini" de A Coruña (1975) y la galería "Ábside" (1981).
La música y la literatura estuvieron presentes en su infancia y en su obra (su madre fue pianista y su padre, Manuel Lugrís Freire, escritor). En sus primeros años su formación fue autodidacta y su dedicación a la pintura fue tardía.
Lugar de nacimiento: A Coruña
OBRAS REALIZADAS:
Antes de 1936 había colaborado en las Misiones Pedagógicas con Rafael Dieste, haciendo guiñol y escenografía. Sus primeras exposiciones datan de los años cuarenta. En 1949, hizo una exposición en la sala "Macarrón" (Madrid) y dos años más tarde comenzó una época de gran actividad y decisiva en su creación. Pintó el Tríptico de las lamentaciones, que puede ser considerada como una de sus obras maestras. En 1952, realizó dos ilustraciones para el libro de poemas El vagabundo de Luz Pozo Garza. Además de su importante colaboración en la revista coruñesa "Atlántida", con numerosas ilustraciones y dibujos, estos son algunos de los títulos más importantes de Urbano Lugrís: Sonata, Paisaje con fiesta, Cormoranes, Fondo marino, Virgen del Cristal, Torre de Hércules, Pez, Nieve en el puerto, Homaxe aos músicos do mar, Habitación de un marino viejo, El anticuario, Conchas marinas, Caballo marino, Ramo marino, etc. Además, realizó murales para la cofradía de pescadores de Malpica (A Coruña) y decoró tabernas, restaurantes y el Instituto de Cultura Hispánica.
OTROS DATOS DE INTERÉS:
La Asociación de la Prensa de A Coruña celebró una exposición homenaje en octubre de 1975. También rindieron homenaje a Urbano Lugrís y a su obra la sala "Giannini" de A Coruña (1975) y la galería "Ábside" (1981).
La música y la literatura estuvieron presentes en su infancia y en su obra (su madre fue pianista y su padre, Manuel Lugrís Freire, escritor). En sus primeros años su formación fue autodidacta y su dedicación a la pintura fue tardía.
FRANCISCO LLORENS DÍAZ
FRANCISCO LLORENS DÍAZ
Francisco Llorens Díaz nace en La Coruña en 1874. Fue el menor de los tres hijos de un industrial de origen catalán y una gallega. Inició los estudios de comercio, que abandonó para matricularse en la Escuela de Artes y Oficios, donde tuvo como profesor a Román Navarro, militar y pintor que permutó al padre de Picasso la cátedra de Barcelona por la de la urbe herculina, a donde deseaba volver y por la que abandonó altos destinos en el Palacio de Oriente, cerca de la Familia Real.
Para no defraudar a su padre, Paco, como se le conoció siempre, concluyó los estudios de Comercio y se trasladó a Madrid en 1892 para seguir los de arte en la Escuela de San Fernando, donde tuvo como profesor a Carlos de Haes, lo que probablemente orientó su verdadera dedicación como pintor. Entregado por completo al arte, Lloréns acude también al estudio de Sorolla, donde aprende a amar la luz sobre todas las cosas y a soltar la pincelada en la libertad de que siempre hizo alarde el maestro valenciano.
Concluida la carrera, comienza a acudir a las Explosiones Nacionales de Bellas Artes, desde 1895, aunque todavía con cuadros que no son paisaje puro. Entre cerca de un millar de expositores, obtuvo mención honorífica.
Realiza sus primeros encargos para el Casino de A Coruña en 1897. Regresa a su ciudad natal y se dedica al retrato, encargo por entonces frecuente en los ámbitos de la burguesía a que pertenecía su familia. En 1903 el artista consigue, tras reñidas y repetidas oposiciones que causaron escándalo, pensión para Roma.
Va adquiriendo notabilidad, puesto que en 1903 le hace una cabeza al escultor Alsina. Lloréns pinta, lee y escribe sus impresiones italianas, que publican los diarios de Galicia, y que recorre con Manuel Benedito y otros artistas pensionados. Uno de sus cuadros italianos, «El golfo de Nápoles», impresiona vivamente al rey Víctor Manuel y lo adquiere el embajador de España en Roma para que decore el palacio del Quirinal.
Visita los Países Bajos, que tanto influyeron en su paisano Sotomayor. Sigue concurriendo a las nacionales de Bellas Artes, y en la de 1907 consigue tercera medalla, por un paisaje, cuadro con el que repite galardón en la Exposición de Barcelona del mismo año. El cuadro titulado «La Encina», fue adquirido por un médico de la Casa Real, la viuda del cual lo donó al artista y éste al Ayuntamiento de A Coruña. Sigue cultivando el retrato. En 1902, posa para él la condesa Emilia Pardo Bazán.
En 1908 gana segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes. Su versatilidad le lleva incluso a cultivar el cartel. Participa en importantes colectivas en Galicia, Madrid y Buenos Aires.
En los años de la guerra europea, Lloréns gana cátedra de Comercio con destino en Madrid. Es elegido presidente de la sección de Pintura del Círculo de Bellas Artes. Nuevas exposiciones y presencia constante en las nacionales de Bellas Artes, hasta que en la de 1922 consigue la ansiada primera medalla. Este título se añade a otros conseguidos en la Internacional de Barcelona, 1907, Internacional de Buenos Aires, 1910, y la Universal de Panamá, 1916. Fue también Gran Cruz de la Corona de Bélgica y socio de honor en el Salón de Otoño, así como miembro de número de la Real Academia de San Fernando, desde 1943.
Su obra se extiende por el mundo. Paisajista consolidado, definidor del clima especial de Galicia y en concreto de las rías gallegas y sus marismas.
Los años de la guerra civil son difíciles para el artista, que transcurren entre Madrid y Valencia. Concluida la contienda vuelve a la actividad. Es designado socio de honor de la Real Academia Gallega. Su último gran éxito es alcanzar la cátedra de paisaje en la Escuela de San Fernando.
Su salud degenera. Padece pérdidas de memoria. Fallece el 11 de febrero de 1948. En 1972 se celebra en Madrid una gran exposición retrospectiva de Lloréns, que se repetiría más recientemente en A Coruña y Vigo.
Francisco Llorens Díaz nace en La Coruña en 1874. Fue el menor de los tres hijos de un industrial de origen catalán y una gallega. Inició los estudios de comercio, que abandonó para matricularse en la Escuela de Artes y Oficios, donde tuvo como profesor a Román Navarro, militar y pintor que permutó al padre de Picasso la cátedra de Barcelona por la de la urbe herculina, a donde deseaba volver y por la que abandonó altos destinos en el Palacio de Oriente, cerca de la Familia Real.
Para no defraudar a su padre, Paco, como se le conoció siempre, concluyó los estudios de Comercio y se trasladó a Madrid en 1892 para seguir los de arte en la Escuela de San Fernando, donde tuvo como profesor a Carlos de Haes, lo que probablemente orientó su verdadera dedicación como pintor. Entregado por completo al arte, Lloréns acude también al estudio de Sorolla, donde aprende a amar la luz sobre todas las cosas y a soltar la pincelada en la libertad de que siempre hizo alarde el maestro valenciano.
Concluida la carrera, comienza a acudir a las Explosiones Nacionales de Bellas Artes, desde 1895, aunque todavía con cuadros que no son paisaje puro. Entre cerca de un millar de expositores, obtuvo mención honorífica.
Realiza sus primeros encargos para el Casino de A Coruña en 1897. Regresa a su ciudad natal y se dedica al retrato, encargo por entonces frecuente en los ámbitos de la burguesía a que pertenecía su familia. En 1903 el artista consigue, tras reñidas y repetidas oposiciones que causaron escándalo, pensión para Roma.
Va adquiriendo notabilidad, puesto que en 1903 le hace una cabeza al escultor Alsina. Lloréns pinta, lee y escribe sus impresiones italianas, que publican los diarios de Galicia, y que recorre con Manuel Benedito y otros artistas pensionados. Uno de sus cuadros italianos, «El golfo de Nápoles», impresiona vivamente al rey Víctor Manuel y lo adquiere el embajador de España en Roma para que decore el palacio del Quirinal.
Visita los Países Bajos, que tanto influyeron en su paisano Sotomayor. Sigue concurriendo a las nacionales de Bellas Artes, y en la de 1907 consigue tercera medalla, por un paisaje, cuadro con el que repite galardón en la Exposición de Barcelona del mismo año. El cuadro titulado «La Encina», fue adquirido por un médico de la Casa Real, la viuda del cual lo donó al artista y éste al Ayuntamiento de A Coruña. Sigue cultivando el retrato. En 1902, posa para él la condesa Emilia Pardo Bazán.
En 1908 gana segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes. Su versatilidad le lleva incluso a cultivar el cartel. Participa en importantes colectivas en Galicia, Madrid y Buenos Aires.
En los años de la guerra europea, Lloréns gana cátedra de Comercio con destino en Madrid. Es elegido presidente de la sección de Pintura del Círculo de Bellas Artes. Nuevas exposiciones y presencia constante en las nacionales de Bellas Artes, hasta que en la de 1922 consigue la ansiada primera medalla. Este título se añade a otros conseguidos en la Internacional de Barcelona, 1907, Internacional de Buenos Aires, 1910, y la Universal de Panamá, 1916. Fue también Gran Cruz de la Corona de Bélgica y socio de honor en el Salón de Otoño, así como miembro de número de la Real Academia de San Fernando, desde 1943.
Su obra se extiende por el mundo. Paisajista consolidado, definidor del clima especial de Galicia y en concreto de las rías gallegas y sus marismas.
Los años de la guerra civil son difíciles para el artista, que transcurren entre Madrid y Valencia. Concluida la contienda vuelve a la actividad. Es designado socio de honor de la Real Academia Gallega. Su último gran éxito es alcanzar la cátedra de paisaje en la Escuela de San Fernando.
Su salud degenera. Padece pérdidas de memoria. Fallece el 11 de febrero de 1948. En 1972 se celebra en Madrid una gran exposición retrospectiva de Lloréns, que se repetiría más recientemente en A Coruña y Vigo.
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